jueves, 25 de octubre de 2012

La reunión...Capítulo II...La morgue.

Posted by Mercedes Mayol 21:45:00
Fotografía: Esperant, de Nuria Bartrina


La reunión
Capítulo II
La morgue.
Eugenio Saldivar es el oficial al cargo de la investigación de mi muerte. Curioso que se llame como mi gato de angora, no es alto ni bajo, canoso con una barbita rala en forma de candado. Tiene ojos azules, pero por alguna razón no se notan demasiado, quizás sea la oscuridad, aunque ya está raleando el sol por la ventanita de la morgue. Desde allí lo miro. Está sentado sobre el capó del auto patrulla azul y oro, como los colores de boca. Este país da para todo. Da la última bocanada al cigarrillo que casi le quema los dedos de tan consumido que está, lo tira al piso y enciende otro con un encendedor de mecha y bencina, un clásico. Debe tener mi edad, indefinidos cuarenta y tantos. Habla con una mujer policía que le explica algo de unos papeles que el lleva en la mano. Se ríe con los ojos, tiene la mirada aguda y las cejas pobladas. La mujer se va y el tira el pucho al suelo y lo pisa haciendo redondelitos con el pie, como si quisiera esconder el crimen de haberlo desechado antes de terminarlo. Entra saludando al guardia que está en la puerta, lo sigo. Saca la credencial y se anuncia en la entrada aunque no haga falta, ya lo conocen. Por lo visto es de esos que caen bien por lo cancheros, me hace acordar un poco a Columbo, no por la gabardina que no tiene, sino por el saco arrugado, como si hubiese dormido dentro del coche. Se sirve un café preguntando de que siglo es, la recepcionista se ríe, se ve que le gusta. Lo toma solo, sin leche ni azúcar, otro clásico. Empuja las puertas vaivén, caminamos por un pasillo largo, en medio tiene una ventana vidriada que da a otro pasillo donde están sentadas las chicas. Malena se sigue comiendo las uñas, Susana tiene la mirada perdida en sus pies, Mariela habla por su Blackberry y Paula se está sacando el esmalte con un algodoncito. El las mira unos minutos, sacude la cabeza y sigue caminando. Otras puertas vaivén que dan a una sala con luces fluorescentes. La pared del fondo está llena de puertitas con manijas como las de las viejas heladeras Siam. Un hombre pelado con antiparras y delantal de plástico, riega mi cuerpo con una manguera verde, el agua se escurre sobre mi piel desnuda y la sangre se escurre por unos senderitos que rodean la plancha de metal  hasta una canaletita que da a una rejilla. Hay un olor feo, como a acaroina mezclada con podredumbre. Nunca pensé que después de muerta pudiese sentir olores, nunca pensé en la muerte en verdad. Saldivar saluda al pelado.
- Que haces pelado?- le da un golpecito en la espalda- que se cuenta?
- Teniaz razón-  dice, es zeziozo, el forense es zeziozo, este país da para todo.
- En que?
- Ezto no fue zuizidio. Mira laz marcaz en el brazo…la zacudieron lindo. – El agua se escurre por la piel y se ven unos moretones alargaditos.- Y en el cuello también tiene, vez?
-Si, me lo suponía, pero las marcas son recientes o son de antes? Por que por ahí a la chica le gustaba el sexo duro.
- Zon rezientes, no maz de zinco horaz.
- Que cagada…- Saldivar sacude la cabeza otra vez y el pelado se encoge de hombros.
- Vaz a tener que laburar che.- le dice golpeándole el brazo un poco mas fuerte de lo que corresponde, creo que se la estaba guardando. – y ezo no ez todo, mira ezto…vez abajo del maxilar? Tiene un pinchazo, que va derecho a la vena cava.
- Sabes el arma?
- Que ze yo…me vez cara de adivino?- el pelado se cabrea- puede zer cualquier coza, una aguja de colchonero…
- Una aguja de colchonero, vos sos un tarado, quien usa agujas de colchonero hoy en dia?
- Voz uzaz un enzendedor caruzita pelotudo…que ze yo. Puede zer cualquier coza que tenga punta y zea finito y largo.
- Zuena raro dicho asi.
- No me carguez querez? Que la autopzia te la va a hacer Montoto.
- Bueno no te cabrees, para cuando la tenes lista?
- No te cabrees, no te cabrees, laburo todo el día y voz veniz a cargarme…zoz un pelotudo, pero te quiero igual, calculá que para laz zinco la tenez. Mandá a la oficial Rodriguez a buzcarla, dame una alegría querez?
- Dale, sos un baboso. Estar con fiambres todo el día te esta afectando el cerebro a vos.
Saldivar hace chistes, habla con el pelado, pero en ningún momento deja de mirar el cuerpo sobre la plancha de metal. La cara está intacta y los ojos cerrados. Hay una herida abierta en la cabeza que parece la ranura de una alcancía. Hay otro moretón en el estómago y de un costado sobresale la punta de un hueso. Miro mi pubis. Tendría que haberme depilado, no esta bueno esto de que se vean los cardos desprolijos. La próxima vez que me muera me voy a depilar antes. Saldivar mira la etiqueta que cuelga de un hilo sisal atado al dedo gordo de mi pie.
- Esto es una joda no?
- Que coza?- dice el pelado cortando el chorro de la manguera y mirándolo sorprendido.
- Camila O´Gorman se llama? Como la de la película?
- Que ze yo, ezo dezia el reporte. Preguntale a Lopez, el llenó loz formularioz y me loz dejó aca. Lopez tiene maz chizpa que una baboza azi que debe zer Camila O´Gorman nomaz.
-  Si, debe ser. Pobre…era como un final cantado no?, con ese nombre la mataron nomás al nacer.- sacude la cabeza otra vez- ya esta lista para el reconocimiento?
- Dame zinco que te la preparo.
- Bueno, mientras voy a hablar con las mujeres que estaban con ella.
- Hay alguna buena?
- No se, una esta pasable. Todas cuarentonas.
- Nunca una alegría carajo…- dice el pelado y sigue manguereando.

Caminamos otra vez por ese pasillo hasta el vidrio que da a la sala de espera. Saldivar las mira como si fuesen bichos en un zoológico, bueno…algo de eso hay. Malena está con el dedo índice en la boca, Susana está llorando y asiente a algo que le dice Mariela sin dejar de mirar su Blackberry acariciando el botoncito del medio arriba y abajo. Paula se sacó la camisa y la flor roja que ya no es tan roja se asoma por el bretel de la musculosa que lleva puesta. Saldivar se acaricia la barba, hace un gesto extraño con la boca, como si le diera un beso al aire y vuelve a mover la cabeza, pero esta vez para hacerse sonar las cervicales que crujen como vidrio molido. Amaga a sacar algo del bolsillo, pero se detiene justo antes de meter la mano dentro. Bufa un poco y camina hasta la recepción. La chica lo mira con las pestañas entornadas y abundantes, se ve que se retoco el maquillaje por que antes no las tenía así, definitivamente le gusta y Saldivar ni pelota.
-          Hacelas pasar a todas- le dice a la morocha de pestañas abundantes
-          A todas juntas?
-          Si, a todas…- contesta Saldivar caminando hacia la morgue otra vez.
-          Como Ud. Diga inspector…- arrastra las palabras junto con las pestañas…una se le pega con el rimel y le queda el ojo chinito, pero Saldivar no se da cuenta.

Esperamos un rato y se escucha un Por alla al fondo, está el inspector esperándolas.
Los tacos castigan las baldosas, mmm…que olor asqueroso!! Es la voz nasal de Mariela, el resto…silencio mortal y nunca mejor dicho.
-          Ud. Es el inspector?- otra vez Mariela, con una mano en la cintura y apuntando al inspector con la Blackberry- hace dos horas que nos tienen aca, ni que fuésemos delincuentes. Cuando nos van a dejar ir?
-          Shhhh…tené mas respeto querés!…- Susana se suena la nariz, tiene los ojos hinchados, parece un mongol resfriado. 
-          Vos callate tarada, no ves que no se puede hacer nada?- ahora el Blackberry apunta a Susana- esta muerta…se mató y como todo suicida ni pensó en nadie mas que en ella y en flor de kilombo nos metió. Decí que esta muerta que sino la mataba yo.
-          Por que no terminamos con esto de una vez- susurra Malena que se está comiendo los nudillos…no le quedan mas uñas. – que tenemos que hacer inspector?

Saldivar las mira como si fueran de otro planeta, Paula mira a Saldivar, luego a Mariela y luego a Saldivar otra vez. Tiene el delineador corrido y el labial cubriendo a medias los labios en forma de riñón, como la flor roja que no es roja, se le notan las raíces negras en el cuero cabelludo, y el contraste con la luz fluorescente es mas fuerte. No se bien si no es la moda, o eran las puntas que se ponían de otro color?...Cambia el peso del cuerpo de un pie a otro, las sandalias Sarkany la deben estar matando.
-          Necesito que reconozcan el cuerpo.- la voz de Saldivar retumba en las paredes
-          Y para eso nos necesita a todas?...me está tomando el pelo?- el Blackberry apunta en medio de los ojos a Saldivar a quien no se le mueve un pelo.
-          Si…- es todo lo que contesta mientras da dos golpecitos en la puerta.
-          Pazennnn…- grita el pelado desde dentro.
Saldivar empuja la puerta con una mano y con la otra les indica que pasen. Primera en la fila va Mariela taconeando, segunda Malena temblando, tercera Susana sonándose la nariz ruidosamente y por último Paula que no emite sonido, me pregunto si no se le habrá trabado la lengua enserio en los Bracket. El pelado está junto a la mesa de metal, se sacó el delantal de plástico pero tiene las antiparas en la cabeza que no combina con la cara adusta y luego habla y la embarra mas.
-          Eztán preparadaz?- parece un mago mas que un forense.
Todas asienten al unísono. Saldivar las mira con atención, sino fuese que estoy muerta a mi se me detendría la respiración…pero no respiro así que nada. El pelado corre la sábana a la altura del pecho. La piel blanca y lisa, los ojos cerrados y la ranura en la cabeza tapada apenas por el pelo mojado.
Susana abre enormes los ojos, luego los cierra y se desmaya, el cuerpo se desparrama en las baldosas con un ruido sordo, Mariela exhala un La puta madre…y se queda trabada mirando la ranura, Malena se tapa la boca con una mano mientras mete debajo la otra para comerse lo que le resta de nudillos, tiene los ojos vidriosos, Paula hace un movimiento raro, como si fuese a hablar, abre y cierra la boca, parece un pez ahogándose fuera del agua, se pone blanca como una hoja y vomita los zapatos de Saldivar quien da un saltito atrás y grita Carajo!!. El pelado se ríe entre dientes.

- Es ella…- dice Mariela sin despegar la mirada de la ranura- es Camila…

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires, 25-10-2012
Todos los derechos reservados.



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