martes, 21 de julio de 2015

Exposiciones en Stereo con fines sociales como siempre. 
El día 30 de julio a las 19 hs. inauguramos la expo "Decimus" en la librería Crack Up y a las 20, justo enfrente la Expo "El caminante" de Horacio Guardado. En ambos eventos estaremos vendiendo las rifas para una sala de computación de Los Gurises. La rifa cuesta 20 $, menos que un paquete de puchos, casi lo mismo que un cartón de leche y con esos 20 $ harán felices y cambiarán el futuro de muchos peques. A ponerle onda y corazón












martes, 14 de julio de 2015

Transparencias

Posted by Mercedes Mayol 20:09:00

Hace tiempo que despierto con esta sensación de gota enhiesta que no termina de caer de algún grifo oxidado. Me pesa el cuerpo, me arrastro, pero no termino de estrellar el coraje que requiere irse al fin por el desagüe y unirse al resto de la humanidad que fluye sin saber, sin que les importe un carajo lo que sucede dentro del mundo. Levantarse, desayunar un mate a las apuradas, darle un beso de despedida a la vieja que ya no desean pero no sueltan, trabajar, comer, dormir y Tócala de nuevo Sam. 
Hoy no es un día diferente a otro, hoy es la pantalla de un cine porno en Lavalle, repitiendo la misma película una y otra vez, con los mismos espectadores que se masturban entre ellos para sentirse vivos. La definición de quién se es realmente depende y pende de los hilos que entretejen paradigmas y máscaras que nos imponen a enfrentar.  Lo que es arriba es debajo de mi cama. ¿Era así el axioma?.
Mis mañanas no son buenas ni malas, no son. Quizás porque despierto sin ese enredo de piernas, sin el peso y el calor de otro cuerpo, sin gemidos ni el aliento entrecortado, de un otro a quién amar, de otro en el cual vaciarme entera desde los bordes de la pasión  hasta el fondo de la condena. Tal vez porque, la salida del sol,  me recuerdan esta soledad que no refleja la nada, que no araña los espejos, ni espera para doler luego. Una soledad absurda, pero mía de la cual soy compañía. En algún lugar del camino, me bifurqué en laberinto, en mujer de insomnios, de sueños lúcidos, lúbricos y húmedos, insomnios tibios que me llevan a las puertas níveas de la inocencia o para ser más exactos, la inconsciencia perdida, porque para ser realistas, ¿que diferencia a un ser humano inocente de otro que no lo es?, ignorar o saber, esa es la frontera, si la cruzas estás en muerto y yo la crucé.
Cosa sorprendente encontrarse con uno mismo de improviso y sin aviso. Espanta la ignorancia de no reconocerse, la ceguera y  sinrazón de deambular por la propia existencia hasta chocar de frente con alguna verdad extraviada para implotar luego.
Estallar no es una opción cuando se adolece de estrellas.  Yo elegí, ser transparente, etérea, translúcida, teñir la existencia con el rojo furioso de la sangre que corre por mis venas, caliente y desesperada en un mundo donde habitan los fantasmas.
Decidir vivir, sobrevivir, sentir hasta el filo del abismo, un abismo construido de falencias, de sombras y vidrios quebrados que se funden entre mis piernas para transformarme en el cáliz del que beben los sedientos.
Yo elegí ser la fuente donde se derraman los sueños y desembocar en la vida.
Bene qui latuit, bene vixit.


©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
14 de julio de 2015

sábado, 20 de junio de 2015

Crepta

Posted by Mercedes Mayol 1:44:00

Observo la grieta
Donde anidan las  luciérnagas
Que crujen
Bajo el peso  exangüe
De la oscuridad,
Que devora mi oscuridad
La luz
Se desangra en la sombra
Se filtra
Por los bordes afilados de mi boca
Gotea
En el fondo del cáliz donde habito
Ardo
En el pabilo en el que soy
Y me recuerdo preguntando-me
Donde termina la grieta
Y donde comienzo yo

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
20 de junio de 2015


domingo, 14 de junio de 2015

Yo, me conjuro

Posted by Mercedes Mayol 2:08:00

Yo…
Devoro mis lunas
Una a una…y no soy ninguna
Muerdo mis tobillos
Quiebro mis huesos
Los muelo
Los echo en mi caldero
Vierto mi sangre
Dulce y silente
Enciendo mi cuerpo
Muda desnudez
Que repta en mi lengua
Con ella…
Revuelvo el mundo
Con ella…
Me destierro al fuego
Que aúlla entre mis piernas
Mientras yo
Devoro mis lunas
Una a una

Y no soy ninguna

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
14 de junio de 2015

jueves, 4 de junio de 2015

Alquimia

Posted by Mercedes Mayol 1:33:00

Aprendí a volar
De a ratos
Como aquella gaviota 
Que se embriagaba de sol
Aprendí a caer 

Como una piedra en el lago
Dejando mis secretos escritos en el agua
Mis alas son frágiles
Pesadas como sueños
Saben a sal
A mares que saben a orilla
A labios sedientos
Mis alas
Se abren entre mis piernas
Y por ellas
Se escurre el cielo

©Mercedes Mayol 
Copyright Buenos Aires 
04 de junio de 2015

miércoles, 27 de mayo de 2015

Las mil y una primera vez

Posted by Mercedes Mayol 23:52:00
Desde el asiento trasero del bus lo vi, rubio él, pelo ensortijado, los ojos azules y una sonrisa descaradamente seductora, tendría unos veinticinco o veintiséis años, yo tenía catorce, los senos pequeños, el pelo rebelde y la boca abierta como en la consulta del dentista, pero de admiración, de arrobamiento,  y él me vio y sonrió casi con ternura antes de bajarse y perderse en el gentío. En aquel tiempo yo estaba leyendo El pájaro espino. Fue la primera vez que me enamoré de lo prohibido, del sacerdote Ralph de Bricassart, y del muchacho mayor del bus. Amor a primera vista, le dicen y nunca doblemente mejor dicho.
Días después sentada en el tapial de mi casa, junto a Andrea, mi primera mejor amiga, lo vi llegar, resultó que el sujeto de mis húmedos sueños era novio de la vecina de enfrente, sentí por vez primera envidia, deseo de poseer lo ajeno sin importar las consecuencias. Entonces,  en un arrebato que pretendió ser desafío, le dije a Andrea:
—Yo con ese chico, voy a salir.
Y ella me miró y sonrió como él, casi con ternura, pero con esa mirada de “pobre loca…”.
Ya para ese momento yo me encontraba leyendo El amante de lady Chatterley, y comprendí el arrebato y el desenfreno que producen los deseos.
Pasaron los años, como pasaba él con mi vecina hasta que se casaron, mientras yo seguía insistiendo en que más tarde o más temprano saldría con él. Ese fue mi primer acto de testarudez. Yo tenía diecisiete, había comenzado a ir a bailar y a jugar al pool en la previa, en un bar de mala muerte en Puente Saavedra, del cual no recuerdo el nombre. Entonces lo vi, sentado en la barra, solo, tomando cerveza. Entonces, mis senos eran ya senos, turgentes y virginales y yo lo sabía, inconscientemente, de la misma manera que supe que mis piernas y mis ojos verdes eran un arma de tentación.
Me senté a su lado y de reojo vi su mano: el anillo de casamiento no estaba, y disfruté su mirada mientras estúpidamente pedía un whisky, en las rocas… estúpidamente porque nunca había tomado alcohol, pero en las películas, las mujeres seductoras pedían eso y parecía adecuado, fue entonces que él me habló:
—¿Solita? —preguntó.
No noté lo trillado de la frase, ni la torpe manera de modular, el corazón me latía demasiado rápido,  casi al mismo ritmo en que mis hormonas se agitaban. Haciéndome la indiferente, por primera vez actué, como si no fuese yo, sino Rita Hayworth en Put the blame on Mame, sólo me faltó darle la famosa cachetada, y casi con desprecio le espeté.
—Sí. O, ¿acaso me ves acompañada?
Él sonrió con esa sonrisa de propaganda de pasta dental y levantó la ceja izquierda divertido. Mi actuación duró exactamente tres segundos antes de disolverme en mi propio juego. Hablamos, yo babeando y el seguro de sí mismo, a pesar de su enorme nariz que no opacaba en absoluto mi deslumbramiento inicial. Supe que era asiduo a otro Pool de la zona, Delirio se llamaba y me despedí para ir a bailar, recobrando mi postura de Rita Hayworth hasta cruzar la puerta y enganchar mi taco con el escalón, no cayendo al suelo de milagro.
Al día siguiente aparecí por Delirio y allí estaba él con un grupo de amigos, todos más o menos de su edad, treinta y tantos. Entonces se puso de pie y me habló, como si protegiera a la inocente gacela de los tigres al acecho. Mis rodillas temblaron y ya no pude sostener el personaje. Él se convirtió en mi protector, mi novio, al menos por unos días, en los cuales sobraban esos besos de lengua y garganta profunda, de manos bajo la blusa y de desprendimiento de sostén y amasamiento. Sin embargo y a pesar de mis deseos de entregarle el mundo humedecido entre mis piernas, luego de una apasionada sesión en el río, abrumado por mi inocencia (o por mi temprana edad que podía significarle la cárcel), me dijo:
—No quiero lastimarte, sos demasiado inocente.
Y el corazón se me rompió y odié por primera vez ser inocente y deseé ser una puta sin compasión.
Acababa de terminar de leer Drácula.
Lloré y lloré por días y noches. Mi pobre madre lo llamó por teléfono en un acto de desesperación, pues yo no comía ni paraba de moquear. Me sentí humillada cuando cruzó la puerta, y más humillada cuando en un café me dijo que podríamos ser amigos y hablar cuando quisiera, siendo que lo que yo menos quería cuando estaba a su lado era hablar. Lo dejé solo en aquel bar y me fui a casa con mi deshonra, no la que yo pretendía, sino la que deja el orgullo por primera vez cuando es herido.
Me leí en una noche Romeo y Julieta, y conocí por primera vez el concepto de venganza.
Me recompuse. Me vestí  con la piel de Rita otra vez, sólo que ahora enserio llevaba pieles, prestadas por supuesto, pues no teníamos dinero para semejantes lujos, Greenpeace por entonces no existía ni protegía a las focas. Como una princesa rusa entré a Delirio, mis largas piernas asomaban por debajo de la corta minifalda, los tacos aguja se clavaban en el piso de linóleo casi con la misma fuerza que mi mirada se clavaba en él. Estaba con una mujer de su edad que le dijo rubicunda al notar la pérdida de interés repentina en ella:
—¿Qué mirás a esa pendeja puta?
Ahhh… no pude notar las palabras como insulto, sino como un triunfo cuando él le arrojó el vaso de cerveza encima y le contestó:
—No te metas con ella.
Reforcé la apuesta y pedí un wiskhy, sentándome en un butacón alto, que dejaba al descubierto subrepticiamente mis calzones rojos. Me acomodé astutamente bajo la luz, para que mis ojos se vieran más brillantes y verdes que nunca. Y funcionó. No pudo resistirse como yo no pude evitar sentir el sabor de la revancha llenarme la boca. Me pidió que saliéramos de nuevo y dije que sí. Aquella noche comencé a leer Lolita.
Cuando cumplí dieciocho le dije que quería ser suya (eso decían en las películas y los libros que devoraba, además estaba de moda), porque nunca pasábamos del húmedo manoseo y yo a esas alturas estaba desesperada. Entonces me dijo que prepararía algo especial, porque yo era especial. Esa fue la primera vez que me creí única en el universo.
Pasó por mí a las ocho en su buggy azul, azul como sus ojos y lo que yo creía ver en el río que en verdad era marrón. Me subí cual princesa en la carroza y nos perdimos en la noche. Llegamos poco después a un edificio en Puente Saavedra, subimos al ascensor apretados y enredados en medio de besos apasionados. Sacó unas llaves y abrió la puerta de uno de los departamentos: 2-A en medio de un taraaan…sorpresa.
Prendió la luz y allí estaba, en medio de un lugar despojado de todo, pues era un departamento que estaba en alquiler y le había prestado un amigo para la ocasión “especial”, había sólo un colchón especial en el suelo mugriento y una botella de sidra de marca desconocida y caliente, porque ni refrigerador había.
Me desvistió con cierta ternura y apremio, sentí mucha vergüenza de mi desnudez y algo de impresión al ver la suya, me recosté en el colchón, aún tenía el plástico protector que hacía un ruido muy poco romántico, como el condón que se puso en su miembro erecto. Abrí las piernas, no sin miedo y despacio se adentró en el mundo que yo tanto deseaba entregarle y que se rasgó en un segundo, arrancándome un pequeño grito mientras el foco de 40 watts colgaba y se balanceaba indecoroso, pendiendo de un cable de tela que asomaba del techo.
Ni lámpara había. Entonces hice por primera vez lo que toda mujer que se precie hacer en una situación como esa: Fingí el primer orgasmo. ¡Oh yesss!…Pero no se lo creyó.
Cuando llegué a casa, comencé a leer Orgullo y prejuicio.
No recuerdo si él me dejó o yo lo dejé. La memoria hace cosas raras cuando se pierde el encanto, luego de darse cuenta de la relatividad de la palabra “especial”.
Al poco tiempo conocí a D. no era bello, no del modo convencional al menos, morocho, alto y hasta medio intimidante de aspecto, pero tenía algo que me excitaba sobremanera, el aroma de su piel que me parecía salvaje a pesar de esa cierta inocencia que llevaba a cuestas.
Mi primera cita con él fue a la vuelta de su casa, sobre un tapial me besó y ahí comenzamos a salir. Con él conocí por primera vez el significado de la lujuria y la rebeldía. Era tocarlo y desearlo con desesperación. Cuando el momento llegó, no tuve el valor de decirle que no era virgen, era importante serlo por aquel entonces, si no eras virgen, eras una puta, así de simple. Así que fingí. Esta vez no un orgasmo, sino un dolor que no sentía con Rock the cashba sonando a todo volumen, y le entregué mi mundo rasgado diciéndole que esa era “mi primera vez”.
Nunca lo supo, siempre pensó que era el primero. ¿Para qué?, me pregunté más de una vez y ante la falta de respuesta continué y hasta casi me creí yo misma que aquella había sido mi primera vez. Podría decir que lo siento, pero sería mentir. Viví muchas cosas a su lado, inmersa en la experimentación de la lujuria. Tenía un poder sobre su sexo que me embriagaba, y hacíamos el amor en cualquier lado, cuanto más expuesto mejor. Fue una etapa de sensaciones y experiencias extremas que duró poco más de dos años, entre pogos, recitales en la capilla, punk, Sex Pistols, borracheras tras el Teatro Colón, escenas de celos y Sumo tocando en El túnel. Memorable fue, hasta que el cansancio superó el supuesto amor que yo sentía por él y su inocencia perdida entre mis piernas. Tampoco ayudó su adicción al porro que yo nunca supe comprender, pues yo quería ser su única droga y él tampoco supo comprender.
Cuando lo dejé, luego de una escena que rayó en la violencia, llegué a casa y comencé a leerEl segundo sexo y emprendí la tarea de buscar quién era yo, tenía diecinueve años y toda una vida por recorrer por primera vez.
Mercedes Mayol
Texto para Jus Revista Digital

lunes, 6 de abril de 2015

Si ocaso...

Posted by Mercedes Mayol 18:46:00



A veces lo siento
Soy un ocaso si acaso…
Un suspiro que se funde en el viento
Una de entre miles
Miles de voces en los labios de un loco
Que regurgita las preguntas de un cuerdo
Que nadie se atreve a responder
- Claro!
Como el Claro de luna de Debussy 
Y escucho 
Esa melodía…
Lejos 
Mi voz perdida y en calma
Y despierta 
Cierro los ojos
E inhalo el aliento 
De la humanidad completa
Que se agolpa en mis pulmones
Pujando por salir
Retengo
La risa de los niños
Los murmullos ahogados
Un segundo
No más 
Abro los ojos
Exhalo sus lenguas
Sus manos entrelazadas
Sobre mi vientre blanco y profético
En este instante
Solo soy
Una de esos miles 
Que habitan
El fondo de una taza
Si acaso 
U ocaso
De un dibujo inconcluso
Que lee algún otro
En la borra del café
Si, 
A veces sospecho…
Que existe una vida
Más allá de mis ojos. 

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires

En una tarde de otoño, en la que la vida transcurre sin preguntarme el porqué.

sábado, 7 de marzo de 2015

Extranjera

Posted by Mercedes Mayol 21:51:00

Son esas noches
En las cuales me observo más allá de vos
Sintiendo-me
Como una extranjera en mi propio cuerpo
Empañando con mi lengua
La vidriera de tu boca
Esa vidriera
En la cual expongo
Sin pudor
Con piedad
Mi piel extendida
Sobre un altar de miedos
Sostengo
Retengo
Me exhalo
Sí, hoy es una de esas noches…
En las cuales me observo más allá de vos

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
07 de marzo de 2015
Extranjera







jueves, 19 de febrero de 2015

Esquirlas

Posted by Mercedes Mayol 20:57:00

Esquirlas,
El pasado está lleno de esquirlas
Corderos inocentes
Con piel de lobo
Traicioneras
Que acechan el presente
Judas 
Llorando en una esquina
Gritando
Gimiendo
Arañando las grietas
Rasgando mentiras
Esas
Con las que intentamos cubrir inútilmente
Las verdades que deseamos enterrar (En nosotros mismos)
Para no sentir frío
Para aguantar el sin sentido
Sí,
El pasado está lleno de esquirlas
Y a veces
Llegan al corazón
La batalla con uno mismo
Nunca termina…

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires

19 de febrero de 2015 

sábado, 14 de febrero de 2015

La caja

Posted by Mercedes Mayol 23:16:00

Mi cuerpo es la caja
La cárcel que me habita en el infierno
El lobo que persigue la esperanza
En cada mirada cargada de vacíos
Mi cuerpo es la clave
El mapa dibujado en el caldero
La vida, la simiente y su muerte
Tablero y ensayo de mis luchas
Campo de batalla
Cementerio mis víctimas
En él  me pierdo
Alfa y olvido
En él me encuentro
 Aleph asesino
Mi cuerpo es la caja
Piel del absurdo
Metáfora infinita
De todo lo que soy.

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
14 de febrero de 2015
Para Fran Bettoli, la tía no se olvidó.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Leyendo El corazón de Prometeo // Editorial JUS

Posted by Mercedes Mayol 22:31:00

lunes, 2 de febrero de 2015

Paciente-mente

Posted by Mercedes Mayol 22:59:00

Esos momentos,
Donde sé que hay algo dentro,
Que debo dejar morir
Necesaria-mente.
Dejar espacio a otro algo, que desconozco
Completa y absurda-mente
Sin embargo sé… sabemos
Con absoluta certeza,
Que hace tiempo, estamos aquí,
Esperando
Paciente-mente
A que se abra por fin la puerta
Para dejarme salir.  

Eram quod es, eris quod sum

©Mercedes Mayol

Copyright Buenos Aires

02 de febrero de 2015

martes, 27 de enero de 2015

Pérdidas irreparables

Posted by Mercedes Mayol 20:28:00

Me pregunto adonde fue a parar el amor. ¿Alguien lo ha visto?
¿Desde cuándo volteamos, follamos, tranzamos, chingamos, bajamos y que sé yo cuanto adjetivo más?
¿Qué pasó con esos mágicos rituales que implicaban la cena, el café, la charla, el conocerse, observarse, desearse y luego ese preludio insoportable y delicioso que llevaba a un beso, para llegar luego si, a ese instante memorable de hacer el amor con otro ser humano al cual nos entregábamos no por necesidad física, fisiológica o escatológica, sino del alma. Donde quedó ese esperar juntos el amanecer o escuchar la lluvia que acompasaba los besos, la dulzura y las caricias en las sábanas?
¿Qué pasó con la complicidad, el compañerismo, el compromiso, las risas compartidas y hasta el llanto?
Creo que efectivamente me equivoqué de tiempo, de momento…de planeta, esta no es mi estrella, no.
El amor no era aquí.

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
27 de enero de 2015


miércoles, 21 de enero de 2015

Debo...

Posted by Mercedes Mayol 21:55:00

Debo soltarte,
Soltar como suelta el mar las hebras de este ocaso insomne
Comprender que existen amores
Posibles si,
Pero que hieren y  conducen a la muerte
Debo soltarte
Arrancarte de mí
Arrojar mi corazón bien lejos
Allí,
Donde no puedas tentarlo
Ni aplastarlo
Ni prometerle la vida para usurpársela luego
Si, debo soltar
Cada poesía derramada en mi almohada
Cada quimera y estúpida pasión
No me enamoraré de la tristeza, ya no
Pero debo soltarte
Apagar tu nombre
Olvidarte
Y volver a recordar-me
Que la vida es sólo un sueño
Y los sueños…sueños son.

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires

21 de enero de 2015

lunes, 19 de enero de 2015

Antídoto...de mi

Posted by Mercedes Mayol 3:11:00

Me preguntan por qué escribo…
Para borrar con los dientes,
Lo que escribí por orgullo
Y masticar muy despacio
Esa inocencia perdida
Profecías que tacho
Con letras blancas y finales felices
Me escribo y reescribo…
Para atraparme soñando  
Lamiendo mis huesos
Sanar, rescatarme
Y no dejar de creer.

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires

Insomnio del 19-01-2015

jueves, 8 de enero de 2015

Ipsum esse subsistens

Posted by Mercedes Mayol 0:33:00

Hablo
Demasiado a veces
Por miedo
Miedo a que el tiempo se me agote
Y me deje a la deriva en medio de un casi…
Como si pudiera evitarlo ¿no?
Avanzo
Retrocedo
Justifico
Y derrapo 
Contra el margen azul de esta vida en blanco
Donde las putas utopías e ideales
Existen y persisten…
Y no me dejan estar en paz
En verdad, 
No hablo más que con esta otra
Para convencerme y no rendirnos
Por temor
Por orgullo
Para no ceder ante el peso específico 
De alguna culpa predicha
Decisiones que duelen y me desangran
Y persisten en parir-me
Pero me levanto
Temblando 
Con las rodillas borroneadas
Replicando esas palabras que no debieron salir
Ni escapar a la vida
Pero salieron
Hablo
Mucho a veces
Por miedo
Y escribo y me describo
…por la misma razón
Por ello somos muchas, como las palabras
Me sobrevivo a pesar de mi misma
Me llamo a silencio
Muchas veces también
Pero es inútil
Nací rebelde
Y me exasperan los casi. 
Ipsum esse subsistens

©Mercedes Mayol
Copyrignt Buenos Aires, 08-01-2015

domingo, 4 de enero de 2015

Me equivoqué...

Posted by Mercedes Mayol 2:29:00

Me equivoqué de tiempo
De momento
De planeta
No era aquí, no
Esta no es mi estrella
Lo sé…
En este lugar
No hay una flor vanidosa 
Ni existe un zorro al cual domesticar
No estuvo tu dedo cuando llegó mi boca
Ni pude convertirme en luna 
Para temblar contra vos
Me equivoqué 
Te busqué
Me busqué
Nos busqué
Y por un segundo, 
Te encontré
Justo al final del capítulo 7
Entonces me di cuenta
El amor, 
Esa palabra 
Acá, en esta página, lugar, tiempo y espacio
No existe…
Llegué demasiado tarde Julio
Me equivoqué de cuerpo
De piel
De besos...
El amor...no era aquí…

©Mercedes Mayol
Buenos Aires, 4 de enero de 2015

lunes, 29 de diciembre de 2014

Trascendencia...

Posted by Mercedes Mayol 2:47:00

Hay cosas que han dejado de existir
No hay héroes
Sólo una cobarde valentía
Un aferrarse insomne
A cadenas de plástico
Que se derriten bajo el sol
Un soltar amarras hacia la nada
Que cruje bajo el peso de otro tiempo
Sin dirección
Ni sentido…
De sentir digo.
Tanteo ciega las paredes
Y mis ojos se abren por fin a las sombras
Mientras cierro las puertas y postigos
Sangran las cenizas
Esas…que no supieron latir
En ese corazón que no supo arder
Hoy lo comprendo
De golpe…
Cínica-mente
Hay cosas que han dejado de existir
El amor por ejemplo

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires,
29 de diciembre de 2014

domingo, 21 de diciembre de 2014

Lista de deseos

Posted by Mercedes Mayol 13:08:00


Quiero un reloj, que marque los momentos importantes de mi vida, no solo los buenos, los importantes…esos que me tatuaron el alma y me acompañan para siempre, si siempre es una medida aplicable a este estado de ser humano.
Quiero un tester, que me diga cuando estoy preparada para saltar, o morir, que viene siendo lo mismo, pues cuando uno salta deja a la otra que tenía miedo, parada y temblando  al borde al precipicio.
Quiero un péndulo, para colgarme con él y ver desde el columpio todas las decisiones que tomo cuando creo ser valiente (o inconsciente)o me toman por cobardía.
Quiero un velocímetro, que me avise cuando pasé el límite y me estoy perdiendo el paisaje de este pequeño lapso al que alguien, alguna vez,  supo llamar vida.
Quiero un termómetro, que mida con exactitud esos momentos donde me hierve la cabeza y se me enfría el corazón, o viceversa. Aunque de cualquier manera, en ambos estados no seré capaz de verlo, pero a la postre es bueno comprenderlo.
Quiero un pluviómetro, que mida las lágrimas que he derramado por esas cosas que luego comprendí que eran tonterías y no valían la pena y también esas otras que valieron la alegría.
Y quiero además, un despertador de consciencia, que me despierte a tiempo, para poder  escuchar, ver, saborear, oler y sentir cualquier instante de este regalo que implica la existencia.
Te voy a estar esperando Santa, tenemos una cita.
©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
21-12-2014
Lista de deseos  


lunes, 8 de diciembre de 2014

Repudio o repugnancia. México sigue sangrando

Posted by Mercedes Mayol 1:32:00
Los que quieran unir sus voces a la carta de repudio por el genocidio que sucede en México, no tienen más que entrar en: http://www.juntafirmas.com/detener-el-genocidio-que-sucede-hoy-en-mexico.-todossomosayotzinapa-1122.html
"El silencio, es cómplice"



Asesinan a dos artistas en Zacatecas. Encuentran el cuerpo sin vida, con señales de violación, desollada y tirada como basura en un baldío, a una enfermera de 19 años que desapareció en Uruapan. 43 estudiantes desaparecen en Ayotzinapa, algunos son encontrados ya sin vida, con las mismas señales de violencia de la joven de 19 años de Uruapan, otros se suponen fueron incinerados, o enterrados, o torturados o ¿quién sabe?, los asesinos saben, ellos siempre recuerdan la última mirada de sus víctimas pero se las guardan para sí, en su arcón de trofeos, de recuerdos malditos y putrefactos de los cuales se alimentan para volver a experimentar ese poder que detentan los cobardes. Mientras tanto se encuentran fosas con cientos de cadáveres por todo México, que, como dicen con total liviandad los integrantes del gobierno, no son los cadáveres de los 43 normalistas, es verdad, son otros, miles de otros que murieron en silencio, ahogando los gritos de dolor e impotencia, otros anónimos, NN.
Desaparecen en la ciudad de Juárez entre 1 y 15 mujeres por día, muchas aparecen con los mismos signos de violencia en sus cuerpos que la joven enfermera, otras, aparecen con un seno amputado (en vida, pues los cortes son antemortem), firma de algún grupo narco que envía una amenaza a otros grupos o a las mismas familias de la pobre muchacha que yace en una tumba mirando con los ojos huecos, ahora hogar del terror y el dolor que sufrió en los últimos minutos, horas, días y hasta meses, con la esperanza, ya tan muerta como ella, de encontrar la salvación en algún cielo, cualquier cielo. Me pregunto qué sucedería si removieran la tierra que rodea esa Ciudad perdida de Dios, ¿cuántos cuerpos más serían encontrados?, una ciudad completa enterrada con sus propios ciudadanos transitando sin rumbo el abismo del Dante, buscando inútilmente su regreso a casa. Se sabe, se susurra, corre de boca en boca, que muchas de esas mujeres son vendidas y explotadas en los prostíbulos, que los bebés y niños son vendidos, en el mejor de los casos para adopción, en el peor, para vender los órganos o en una realidad aún más atroz, son violados, asesinados, cazados, y enterrados en fosas poco profundas, total, las otros carroñeros, esta vez inocentes, se encargan del resto. Las cruces rosas son sólo una muestra gratis de lo que sucede en todo México, las marchas y protestas también. Ha comenzado la lucha de un pueblo manso que se ha puesto de pie a pesar del miedo, el pueblo ha comenzado por vez primera en muchos años de agachar la cabeza y susurrar, a mirar a sus asesinos de frente y a gritar una palabra que antes les era ajena, Justicia, pues nada queda por perder.
Las madres van en busca de sus hijos, lloran, deambulando como la Malinche, por las calles perdidas de alguna ciudad, elijan Ustedes cualquiera, todas las ciudades de México están cubiertas de sangre, con ese dolor interminable, ese dolor que no cesa, ese sueño que no llega producto de la esperanza de creer que algún día, encontrarán a sus hijos perdidos caminando por alguna vereda, o que entrarán por la puerta y les dirán: lo siento, todo fue un error o lo que es peor, que en vez del hijo, llegue un policía a su puerta robándole el último aliento y les diga que no lo fue, que sus hijos fueron desmembrados o ejecutados o torturados o quemados en una pira junto a otros tantos. Entonces sobrevendrá el horror, sobrevendrán las pesadillas interminables de aquellos rostros amados que ahora tiene un pasado cuyo futuro fue amputado por monstruos que no son imaginarios ni habitan debajo de la cama, sino que son reales, tangibles, brutales, monstruos cobardes, avariciosos, arrogantes e insensibles que llevan en sus cuerpo un corazón esculpido con la sangre seca de sus víctimas.
Mientras tanto en el palacio real, el soberano no reconoce ese color rojo que tiñe sus manos, no piensa ni comprende que esa sangre, es de su pueblo. Sus lacayos lo aplauden, asienten dóciles cuando el grita a voz en cuello ¡Ya supérenlo!, su esposa sonríe a las cámaras mostrando esa casa de ocho o nueve millones de dólares construida con cadáveres diciendo que esa casa fue fruto de su larga carrera como actriz, sus consejeros le dejan sobre la mesa cada mañana junto a la taza de humeante café, un periódico escrito con excrementos, esos excrementos que escapan de los cuerpos por el miedo que supura antes de morir y el lee, lee a la reina que todo está bien en Mexicland, sólo un grupo de revoltosos que se quejan porque no pueden comer todos los días, o porque sus estúpidos hijos se les da por desaparecer, nimiedades dice y bromea, desaparézcanlos para que el turista no vea estas cosas y deje de comprar, el turismo es lo primero y van los guardias a esconder los cadáveres bajo la alfombra tejida con los cabellos de otros muertos. Y los consejeros sonríen y asienten satisfechos. El rey sigue vistiendo su traje de ciego y la reina sigue gritando que vengan los maquilladores, pues algo rojo ha salpicado otra vez su rostro. Preparen la cita con el peinador y la manicura. ¿No está la de siempre? ¿Desapareció?. ¡Los sirvientes no son lo que eran! dice furiosa sacudiendo la cabeza como esos muñequitos hawaianos…después se quejan de que no hay trabajo, si son todos vagos, haraganes, ignorantes…y la nueva maquilladora golpetea temblorosa el polvo de oro sobre la piel manchada rogándole a los Dioses que sus ojos, sus lágrimas, su dolor, no la traicionen y la reina vea el terror en su mirada y ruja un soberano: - Que le corten la cabeza! O la garganta o un seno o un hijo.
Nada nuevo hay bajo el sol de Mexicland, salvo otra fosa, otras desapariciones, otras cabezas que ruedan por el barro, otro estudiante arrastrado a una celda de seguridad en alguna cárcel anónima por tener ideales. Nada debe empañar los cristales oscuros de Mexicland ni interrumpir el desayuno del soberano que lee su periódico de excrementos y se deleita con el líquido espeso que humea en su taza de huesos con ribetes de oro. La sangre sabe siempre mejor por la mañana y bien caliente.
Luego comienza la competencia diaria, el soberano no sabe que está compitiendo, pero así es, compite con Hitler para convertirse en el mayor genocida de todos los tiempos.
Desde el cuarto, quinto, séptimo, octavo y noveno círculo del infierno de Dante, la multitud de consejeros ruge alienada, echan porras. Vamos! que a este ritmo pasamos a ese cabrón vociferan! Unos más y lo pasamos.
Sobre el escritorio, como todos los días, dejan el sobre y el paquete de la especie más preciada de de Méxicland, la especie, la droga, el dinero y la codicia, sin olvidar por supuesto el nuevo par de anteojos negros para ciegos que el soberano debe usar y usa dócilmente.
En el reino, un artista en Zacatecas pinta un paisaje bellísimo, sin darse cuenta que el dolor troca los colores verdes en rojo sangre. No es aceptable un paisaje así. Estas cosas no son propias para el soberano ni su reina, el rojo no combina con la estupidez. La puerta de su vivienda se derrumba, unos ladrones entran y lo apuñalan, le arrancan la piel, muelen sus huesos y los esparcen sobre las lágrimas, para secarlas, para que se tiñan y disimulen, y desaparecen como habían llegado. El comisionado de policía recibe su sobre de especies y vuelve a su casa feliz, la tarea de mantener en equilibrio Méxicland ha sido realizada dice orgulloso mientras devora el hígado de otra escoria, una puta de 13 años que cometió el error de ser un poco atractiva y caminar por las calles que le encomendó cuidar el soberano. Todo en orden.
En una escuela, en un campus universitario, un grupo de jóvenes revoltosos leen en susurros los textos de los intelectuales de Mexicland, textos que hablan sobre la igualdad, la justicia, las oportunidades mientras esos intelectuales, hijos de Mexicland se esconden, se reúnen a palmearse la espalda unos a otros y a pensar en cómo hablar sin emitir sonido y desde las sombras, no sea cosa que pierdan la comodidad de sus autos último modelo que están pagando en cuotas o los subsidios o el miedo. Son textos utópicos, pero quien sabe. La cabeza es una parte valiosa del cuerpo y perderla puede resultar inconveniente, además para que están esos jóvenes seguidores que bien pueden exponerla porque ya no tienen nada que perder pues además de la dignidad, hasta el miedo les quitaron.
Pero los jóvenes revoltosos son cada vez más y se le suman adultos, pobres en su mayoría y comienzan a marchar por las calles de Mexicland, en todos lados. Se corren rumores de que el soberano está planeando un atentado con sus consejeros que le endilgarán a los jóvenes revoltosos para que el resto de Mexicland abra los ojos ciegos y se repliegue por el terror como en el 68.
Los jóvenes revoltosos no comprenden del equilibrio, y lo cansado que es gobernar a un grupo de lacayos ignorantes. ¡Las ovejas al rebaño o les largamos a los lobos! dice convencido, así saben que existen males mayores. Claro que el soberano no sabe que los lobos lo rodean, como visten pieles de ovejas no se da cuenta, pieles de cientos, miles de ovejas que fueron devorando a su paso en los valles de Mexicland.
Pero estos jóvenes revoltosos no tienen nada que perder, gritan a voz en cuello que quieren la cabeza del soberano, gritan pidiendo ¿qué?¿ Justicia?. No existe tal concepto en Mexicland. Esa palabra fue borrada desde la conquista y cada vez que alguien osó nombrarla fue borrado junto a la palabra, o descuartizado o incinerado, o enterrado junto a ella. El fin justifica los medios dijo un sabio alguna vez y el soberano se aprendió esa frase de memoria, no recuerda de que libro, pues carece de importancia. A su alrededor, los lobos aúllan, desgarran, destazan, devoran y entierran los restos de su rebaño. Ese rebaño que juró defender a pesar de ellos mismos y eso hace.
Más allá de las fronteras de Mexicland, otros pueblos miran horrorizados la competencia, pues está logrando alcanzar al otro monstruo, Hitler. Otros ciudadanos de otros pueblos que no son Méxicland, unen sus voces a las de los jóvenes revoltosos, pues ya no desean otro Auschwitz, ni otro Ayotzinapa, ni otra fosa, ni otra niña desaparecida, o estudiante joven, viejo, niña o mujer violada, ni desmembrada, ni descuartizada ni enterrada.
La tierra debe regarse con agua y no con sangre. Otros soberanos miran hacia otro lado, total no sucede en sus reinos y después de todo, son bárbaros, ¿qué se puede esperar de unos bárbaros sino barbarie?. Envían observadores que se paran sobre una montaña para ver a lo lejos que sucede en Méxicland, y no ven nada, no ven que la montaña sobre la que están parados es una pila de cadáveres. Entonces se marchan porque aquí, no pasa nada.
Esto no es un cuento, esto sucede hoy en México. Y yo como directora de la Fundación Artesomos, como ser humano, como escritora, como persona, madre y hermana de este bendito y sufrido pueblo, repudio lo que sucede bajo sus narices Sr. Presidente de México Peña Nieto. Quiero que sepa que me repugna su indiferencia, su corrupción y necedad, la sangre en sus manos y en la de su esposa, de sus secuaces y gobernantes, porque Ud. es directamente responsable del peor genocidio en la historia de Latinoamérica. Mientras sus sicarios asesinan a su pueblo, Ud. mira para otro lado y se peina frente al espejo. Quiero que sepa, que Ud. y su apellido serán sinónimo de crueldad y asesinato hasta el fin de los tiempos. Y Ud. me dirá que no es un asesino, pues no ha matado a nadie, es cierto, no mata con sus propias manos, Ud. mata con su indiferencia, con ese dinero que se mete en los bolsillos para menguar la conciencia si es que tiene una. Quiero que sepa que desayuna Ud. la sangre de miles de inocentes cada mañana, y que el vino fino que tanto le gusta tomar por las noches, es pagado con el sacrificio, desmembramiento, de miles de niñas y jóvenes que desaparecen a diario y que a Ud. ni a su esposa ni a su séquito de sicarios les importa.
Pero sepa Sr. Presidente, que todo se paga en esta vida, sepa también que el pueblo no es ni tan estúpido ni tan ignorante como Ud. y sus secuaces creen que son. Sepa Ud. que no tienen nada que perder, porque Ud. les quitó todo y hasta el miedo se llevó. Sepa que rendirá cuentas, no sólo Ud. sino todos sus secuaces, descendientes y sus antecesores, pues ha sentenciado a todos, incluso a sí mismo a ser juzgados por la historia. Sepa que su conducta, su necedad y su ceguera, están generando héroes anónimos, y que no importa cuántos envíe Ud. a asesinar para acallar el clamor de justicia que sus oídos sordos insisten en acallar, cientos, miles de ellos brotarán de la tierra, porque el dolor se hace semilla y del horror nace el valor para enfrentar cualquier mal.
Sepa que el mundo entero lo está mirando en estos momentos, y que tiene la oportunidad, una sola, de hacer las cosas bien, escuchando a su pueblo y poniéndose de su lado para poner fin a este genocidio, al narcotráfico, a la corrupción y si no sabe cómo hacerlo, pida ayuda a los gobiernos de otros países, idealmente democráticos. Se lo aclaro porque ya tiene Ud. demasiados mercenarios a su alrededor.
Sepa que no solo yo lo repudio, a Ud. y a la manada de sicarios que lo secunda, sino que lo repudia el mundo entero.
Nada hay más peligroso en este mundo, que el valor que surge de aquellos que nada tienen que perder. ¿Cree Ud. que la gente tiene miedo a que se derrame sangre? No Sr. Presidente, porque ahora mismo su tierra esta anegada de ella y lo peor de todo es que esa sangre derramada es sin sentido. Detenga la masacre ahora mismo. Ud. tiene el poder de hacerlo, el pueblo que está escupiendo será su ejército si se atreve a hacer lo correcto. Pueblo que lo puso a Ud. para que vele por su seguridad, no sólo económica, sino de vida.
Detenga este genocidio, pues el mundo no está indiferente y el dinero, no importa cuanto sea, no tiene el poder de ocultar lo que sucede, sino se dio cuenta, se lo digo: Existen las redes y existe la gente que como nosotros, ve lo que Ud. como cabeza de este pueblo, se está negando a ver o lo que es peor, está consintiendo.
Abra los ojos Sr. Presidente, y si no le gusta lo que ve, sino soporta la verdad:
¡Ya supérelo! Y haga por primera vez en su vida, lo correcto.

Mercedes Mayol
Fundación Artesomos.
Adhieren a esta carta:
Many thanks for your letter. The situation is indeed awful, and fortunately, a number of strong statements have been circulated about it, some initiating from Mexico. You are right that we should do anything we can to gain more publicity for this atrocity, and support for ending it.
Noam Chomsky

Luis María Fernández Todo mi apoyo al pueblo de méxico. Toledo, España.

Hola, quiero que mi nombre se una al coro de repudio contra la violencia de Estado. Jorge Jaramillo Villarruel. Gracias.

Marcelo Saavedra Osorio Escritor Cuenta conmigo, no puede ser que exista tanta invisibilización frente a este repudiable hecho. Un abrazo Mercedes aplaudo la iniciativa.

Núria Bartrina, Artista, Catalunya. Soy una mujer de 53 años, a estas alturas de mi vida soy una experta en miedos, y sé por experiencia que como dijo Kierkegaard el miedo es una enfermedad mortal.
Un pueblo con miedo está condenado a desaparecer, Hobbes descubrió en el miedo el origen del Estado, Maquiavelo enseño al príncipe que había que utilizar el miedo para gobernar, le proporciono un manual de instrucciones. La terribilità como herramienta. Los dos coinciden que el miedo es la emoción política más poderosa y necesaria para educar a un pueblo indómito y de poco fiar. Y Spinosa advertía, es terrible que el pueblo pierda el miedo.
Nieztche se preguntaba ¿si el valor es valor supremo?, ¿qué es ser bueno? Y se respondió; ser valiente es ser bueno.
Pueblo de México como el esclavo que llevan en su infierno Kafkiano interior que quiere escaparse para calentarse al sol del valor, es decir de la libertad, dejen de ser el hombre que es un lobo para el hombre. Ser valiente no es quien no tiene miedo sinó quien no le hace caso y es capaz de cabalgar al lomo del Águila.
Todo mi apoyo y admiración.

Fernando García, Argentino, suma a esta carta de repudio

jueves, 4 de diciembre de 2014

Escalera al deseo

Posted by Mercedes Mayol 2:58:00
Somos seres erigidos desde el deseo...
Deseo tras deseo
Escalón sobre escalón
Una escalera mecánica que produce la ilusión de ascender
De huir de la vacuidad
Cuando en verdad siempre estamos pasando por el mismo lugar,
A la misma hora,
 El mismo día,
Pero sin París. 
©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires
Fotografía: Diana O'Higgins
diana.ohiggins@gmail.com


Deja vu

Posted by Mercedes Mayol 0:03:00
Son raros los recuerdos de uno mismo
Se aparean en espejos que dejaron de existir
Subliman
Esparcen
Delatan
El dolor
La pasión
Los deseos
Nos hacen ver altos, bajos, planos
Nos asolean en un pentagrama
Nos pierden
Nos marean
Naufragamos una y otra vez en la misma isla
Y no sabemos que estuvimos cien veces allí
Tal vez porque cada vez que encallamos
Somos otro
O el otro
Deja vu

Piedra libre para mí. 

©Mercedes Mayol
Copyright Buenos Aires, 3 de diciembre de 2014
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